La difícil independencia de los jóvenes en España
- Francesca De Lorenzi
- 14 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 15 ago 2025
El acceso a la vivienda en España se ha convertido en uno de los mayores retos para la juventud. En un país donde la edad media de emancipación supera los 30 años —muy por encima de la media europea—, los jóvenes se enfrentan a un mercado inmobiliario que parece diseñado para retrasar su independencia. Sueldos que no crecen al ritmo del coste de vida, precios de alquiler disparados y requisitos hipotecarios cada vez más exigentes dibujan un panorama poco alentador.
Según el Consejo de la Juventud de España, solo el 15,9% de las personas de entre 16 y 29 años vive fuera del hogar familiar. Esto significa que la gran mayoría sigue dependiendo económicamente de sus padres, no por falta de ganas de independizarse, sino por la imposibilidad real de hacerlo. En ciudades como Madrid o Barcelona, alquilar una vivienda supone destinar más del 50% del salario medio juvenil, una cifra insostenible para cualquier economía doméstica.
La consecuencia es un círculo vicioso: los jóvenes pagan alquileres altos que les impiden ahorrar para la entrada de una vivienda, lo que a su vez retrasa el acceso a la propiedad. La independencia se convierte así en una meta lejana, reservada solo para quienes cuentan con ayuda familiar o ingresos muy por encima de la media.
El problema no es solo económico, sino también social. Retrasar la emancipación tiene un impacto directo en la natalidad, en la movilidad laboral y en la estabilidad emocional de toda una generación. Una juventud que no puede acceder a una vivienda propia ve limitadas sus posibilidades de planificar un futuro a medio o largo plazo, y eso repercute en el conjunto de la sociedad y en el crecimiento económico.
Frente a este escenario, urge encontrar soluciones innovadoras que rompan la barrera de entrada al mercado inmobiliario. Modelos como la copropiedad permiten que varios compradores compartan una vivienda de forma legal y segura, reduciendo los costes iniciales y mensuales sin renunciar a la construcción de patrimonio. Este tipo de fórmulas, acompañadas de una correcta regulación y transparencia, pueden devolver a los jóvenes la posibilidad de independizarse antes, sin hipotecar su futuro.
En Altuya creemos que el acceso a la vivienda no debería ser un privilegio, sino una opción real para todos. Nuestro modelo está diseñado para proteger la inversión de cada comprador y facilitar un camino claro hacia la independencia. Porque vivir por tu cuenta no debería ser un lujo, sino el comienzo de una vida plena.




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